Pertenezco al grupo de personas que considera que es más importante educar a los dueños que a sus mascotas. Por esta razón, entre otras, es que ha nacido Aperrados.com. Un sitio donde publicaré periódicamente alguno de los consejos que he aprendido de los autores más importantes en el área.
Si todo dueño de perro fuera educado correctamente respecto de las responsabilidades que implica la tenencia de mascotas se disminuiría en gran medida desagradables situaciones tales como el abandono de perros y los ataques de perros a sus amos. Muchas personas al adquirir un perro, no saben absolutamente nada acerca de los cuidados y atenciones que ellos necesitan, nosotros intentaremos promover todo lo contrario. Primero sabremos Todos sobre los Perros y luego decidiremos si estamos dispuestos o no a dar ese gran paso, que es la adopción o compra de un amigo que nos acompañara por varios años en nuestra vida.
En la actualidad los más importantes autores reconocen que los perros provienen de los lobos. Por tanto nadie podrá negar que al ser descendientes directos de ellos es muy probable que conserven parte de los instintos de estos últimos. Si dejáramos crecer a los perros sin ningún tipo de educación lo mas probable es que terminen siendo un peligro para los personas que comparten hogar con el y para todo aquel que invada su territorio. Por esto y para acostumbrar a nuestro a perro a sociabilizar con los seres humanos y demás animales de nuestro entorno, es precisa una buena “Educación canina”, que debe comenzar apenas llega el nuevo integrante de la familia a nuestro hogar.
El aprendizaje de los perros se basa siempre en el concepto de “recompensa y castigo”. La recompensa a una orden ejecutada correctamente suele ser una golosina que puede comprar fácilmente en alguna tienda de mascotas, o bien puede ser una afectuosa palmadita en el lomo. El castigo debe entenderse solo como una reprimenda verbal asociada a algún tipo de movimiento que el perro reconozca como tal.
Un buen educador conseguirá mejores resultados sobornado al perro más que castigándolo. Al castigarlo se debe tener especial cuidado de que se haga en el momento mismo, ya que de no hacerlo así, el perro será incapaz de asociar el castigo al la falta cometida.
(Seguramente mi padre, que es profesor, conocía los buenos resultados de este método a cabalidad, ya que en mi infancia solía sobornarme con dinero cada vez que quería que consiguiera una buena nota en la escuela)
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