Tras una caza enorme, los lobos entierran grandes trozos de carne para las futuras comidas y lo hacen a escondidas para que los otros miembros de la manada no los descubran.
Los perros no se parecen mucho a sus antepasados, pero la costumbre de enterrar perdura. Los perros no entierran comida (pues saben que no tardarán en darle más), pero si los juguetes, las pelotas y sobre todo los huesos. Saben que así ningun animal (ni nadie) se los podrá robar.
Katherine Ochsenius
1 comentario↓
Excelente comentario, pienso que tiene que ver con la reserva natural de el alimento ,el sentido de ahorro que no tenemos los hombres en general. Ojala observaramos a los animales para poder mantenernos vivos verdad?
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